El mutualismo como iniciación al anarquismo

Víctor GARCÍA

Proudhon

Proudhon

En su pesimista, pero bien documentada obra, George Woodcock1 señala que el Marqués de Condorcet «ya adelantó, cuando se ocultaba de los jacobinos, la idea de mutualidad, que habría sido uno de los dos pilares en que se asentó el anarquismo proudhoniano». El otro fue el federalismo.

Puede que para su idea fundamental, Proudhon, se basara en las enseñanzas del científico francés que fue víctima de la Revolución de 1789, pero parece mucho más probable que lo hiciera en lo que aprendió de los obreros de Lyon, con quienes convivió durante una fase larga de su vida y que le facilitaron todo el material que nuestro filósofo precisaría para la estructura de su idea matriz.

A su vez, el mutualismo no tiene su origen en Lyon sino en Rouen, como muy sesudamente fue estudiado por Fernand Rude en Le Role de P. Charnier, fondateur du Mutualisme a Rouen y en Le Mouvement ouvrier a Lyon de 1827 a 18322 y de él arranca el movimiento sindicalista francés, mayormente organizado con un sorprendente anonimato a pesar de que destacaron figuras como las de Charnier, Bernard, Bouvery entre otras. Sigue leyendo

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LOLA ITURBE. Una vida militante

Antonina RODRIGO

Se cumple este año el 25 aniversario de la muerte de Lola Iturbe. Este artículo se publicó con motivo de su fallecimiento.

Lola Iturbe

Lola Iturbe

Conocí a Lola Iturbe en París, en el invierno de 1974. Acababa de aparecer su libro La mujer en la lucha social (La Guerra Civil de España). Era una mujer pequeña de estatura, con un talante humano cálido, atrayente, generoso, que le asomaba por unos ojos enormes, que conservaban toda la belleza de sus años jóvenes. Era una persona a la que no había más remedio que querer de inmediato. A mi regreso empezamos a escribirnos, y su casa fue ya visita obligada y entrañable. Lola era una mujer que nunca defraudaba, que enriquecía la amistad en su proverbial sencillez. Su memoria forzaba la admiración y su lucidez y exactitud en el dato asombraba. Lucidez que la ha alumbrado hasta los últimos días de su vida. Como tantas mujeres libertarias, ella quitaba importancia a la labor y entrega de toda una vida de militante activa. Me costó años convencerla de que debíamos grabar sus recuerdos de luchadora, sus vivencias de compañera de toda la vida de Juanel, con el que compartió exilios; la cárcel desde el locutorio, del otro lado de las rejas, como inapreciable sostén del compañero preso, trabajando para ayudar la escasa alimentación del compañero preso o escondido. Sin soltar las riendas del hogar, velando por la educación de los hijos, la militancia y la solidaridad en las filas de la CNT. Sigue leyendo

Recuerdo de Benjamín Cano Ruiz

Ignacio DE LLORENS

En homenaje a Benjamín Cano Ruiz, Polémica publicó unos meses después de su muerte, este artículo.

Benjamín Cano Ruiz

Benjamín Cano Ruiz

El pasar inapelable del tiempo nos va condenando a todos, y en nuestras agendas empiezan a menudear direcciones a los que resulta vano escribir. Esos son los riesgos de disfrutar de la amistad de hombres nacidos en los primeros años del siglo. Benjamín Cano Ruiz ha sido uno de esos entrañables amigos, que la muerte nos ha arrebatado el 5 de abril.

Conocí a Cano en 1981, lo frecuenté durante mis dos años de residencia en las antiguas tierras de Nueva España. En su casa de Naucalpan, mi compañera y yo fuimos comensales asiduos cada domingo, resarciendo nuestros maltrechos paladares con los manjares que María Rossell –la compañera de Cano, miembro de una familia anarquista de Rubí y fallecida hace ya más de cuatro años– nos preparaba con melindres maternales. La sobremesa se prolongaba hasta el anochecer, y se enriquecía siempre con la llegada de las familias Rossell y Viadiu y otros compañeros. Allí conversábamos de lo divino y lo humano, mientras íbamos confeccionando los números de Tierra y Libertad. Ahora todo ello es ya tan sólo un grato y entrañable recuerdo. Sigue leyendo

La represión contra el anarquismo y la supervivencia del Sistema

anarquismoLa represión generalizada e indiscriminada que se ha desencadenado contra el movimiento anarquista en Barcelona y Madrid solo tiene una explicación: se trata de un intento desesperado del Gobierno del Partido Popular de generar un escenario de conflicto que permita proteger la estructura del Sistema. Lo hemos visto muchas veces en la historia: primero se genera el caos, luego llegan los salvadores a poner orden.

Inmersos en una crisis que no tiene ni tendrá fin, y que agrava sin cesar las condiciones de vida de millones de ciudadanos, hundidos en el descrédito que la corrupción ha generado, acorralados por movimientos sociales cada vez más amplios, los partidos del régimen del 78 ya ni siquiera puede confiar en que unas próximas elecciones les permitan mantenerse en el poder democráticamente. Por tanto, esta democracia –pese a su ínfima calidad– empieza a ser un problema para ellos.

La reciente aprobación de la Ley Mordaza de Fernández Díaz y los hechos que están ocurriendo en estas horas y que proseguirán posiblemente en los próximos días, no son hechos aislados. Era una ilusión pensar que este régimen, que siempre lo ha tenido todo atado y bien atado, iba a resignarse desaparecer sin más.

La respuesta de los ciudadanos debe ser rápida y contundente, pero una escalada de violencia en las calles es precisamente lo que el Sistema está intentando provocar y lo que necesitan para lograr sus objetivos.

Guiseppe Pinelli. Crimen habitual de un Estado

Álvaro MILLÁN

Giuseppe Pinelli

Giuseppe Pinelli

15 de diciembre de 1969. Guiseppe Pinelli, un anarquista de 41 años, cae por la ventana del cuarto piso del cuartel de la policía de Milán, donde estaba siendo interrogando. En la misma habitación se encontraban el comisario Luigi Calabresi, los sargentos Panessa, Mucilli, Mainardi, Caracutta y el teniente de los carabinieri, Lograno. Pinelli llevaba tres días detenido, acusado de haber participado en el atentado de la Piazza Fontana en Milán. Sigue leyendo

De la ANARQUÍA

François Chátelet (1925-1985) fue para las generaciones formadas en las últimas décadas, una referencia grata y estimulante. Alentó el pensamiento progresista radical con entusiasmo y rigor, alejado de toda demagogia. Junto con Gilles Deleuze y J.F. Lotard constituía uno de los pilares más firmes en los que se apoyaba la Universidad de Vincennes, surgida de las jornadas de mayo de 1968, que hoy son tan solo un grato recuerdo o referencia. En los primeros días de diciembre pasado, una penosa enfermedad abatió su corpulenta humanidad.

François Chatelet

François Chatelet

De su fecunda obra han sido traducidos al castellano los siguientes títulos: Hegel según Hegel (Ed. Laia, Barcelona, 1970), La filosofía de los profesores (Ed. Fundamentos, Madrid, 1971), El pensamiento de Platón (Ed. Labor, Barcelona, 1967), El nacimiento de la historia (Ed. Siglo XXI, México, 1978).

El texto que ofrecemos a continuación constituye su colaboración a la obra colectiva Porque nunca se sabe, Ed. Laia, Barcelona, 1985.

François CHÁTELET

Es lugar común del pensamiento político, resabiado o banal, el afirmar que toda colectividad un poco numerosa requiere obligatoriamente para sobrevivir, para preservar su seguridad y acrecentar su dicha, un jefe (o un gobierno) del que emanen las decisiones, y un conjunto de enunciados necesarios –las leyes– que aseguren el recto orden social. Bien se reclame de la Razón de los filósofos o de alguna revelación divina, o bien se fundamente en la experiencia cotidiana o en el cálculo de las ciencias experimentales, se da como evidente que es necesario un principio que tenga poder para unificar la multiplicidad. Esta idea está tan arraigada que, las más de las veces, los discursos políticos más profundos dedican toda su energía, desde antaño y hasta no hace mucho, a debatir cuestiones tales como las de saber a quién le debería tocar el mando y cuáles debieran ser las leyes más adecuadas para garantizar lo mejor posible la paz en el interior y la fuerza en el exterior. Y, hoy en día, la política de los políticos ¿no nos presenta como esencial el debate que afronta la elección entre dos regímenes –uno que se pretende liberal y el otro que se pretende socialista, cuando tanto el uno como el otro están sometidos al mismo axioma de la productividad del Capital–, o entre dos modelos: el americano y el soviético, cuando uno y otro se encarnan en dos Estados que, con medios diferentes, se afanan en cuadricular el espacio mundial en una red de bastiones militares, de satélites informativos, de instituciones tecnocráticas y de policías en todos los órdenes? Sigue leyendo

Sobre la DEMOCRACIA y la REVOLUCIÓN

Luce FABBRI

Luce Fabri

Luce Fabbri

Me parece necesario volver sobre el tema para ulteriores precisiones. La numerosas objeciones que ha suscitado en los medios libertarios la postura discriminatoria entre los dos tipos de Estado, el democrático y el totalitario, revelan la natural preocupación de no perder el carácter revolucionario del movimiento anarquista y de no dejar que se diluya y se hunda en las arenas movedizas del demoliberalismo. Debo decir que no comparto demasiado esa preocupación, porque siento íntimamente hasta qué punto somos distintos de las otras fuerzas políticas, precisamente por el hecho de estar inmersos (espero que no sea una ilusión) en el océano de la común humanidad. En él, los anarquistas son los eternos opositores: siempre habrán de combatir a los gobiernos y nunca deberán afrontar una oposición desde lo alto de un gobierno. Son los «(Vencidos de la historia, tal como es entendida comúnmente, que sin embargo vencen parcialmente con cada aumento de libertad y de justicia, pero nunca están conformes con su victoria y siempre van a parar a la cárcel. Su ideal está siempre «en el horizonte», como dice con una frase muy eficaz Emilio Colombo, en un reciente artículo suyo «La anarquía es el horizonte, no el fin de la historia» (Volontá, 1982. n.º 2 pág. 98), y se sabe que el horizonte es una inmensa circunferencia de la que somos el centro y que cambia de lugar apenas lo hacemos nosotros. Sigue leyendo