Félix Martí Ibáñez. Pensar alto, sentir hondo y hablar claro

Manuel SALAS

Félix Martí

Félix Martí

En estos momentos en que se vienen produciendo acontecimientos que marcan una profunda revisión del pasado y una deseable recuperación de la auténtica dimensión política, humana y cultural de los hombres y mujeres que pueblan este mundo que todos deberíamos esforzarnos en hacerlo libre, justo y habitable, parecería útil y oportuno, sin caer en mostrencas adhesiones ni untuosos panegíricos, referirnos a personas singulares que, desde diversos orígenes étnicos o sociales, pero con una común voluntad y esfuerzo, dedicaron su voluntad y su saber a conquistar derechos, defender libertades, educar y ayudar a los desposeídos y fomentar entre sus coetáneos legítimas aspiraciones de fraterna convivencia que, entonces y ahora, siguen siendo consideradas como utópicas ensoñaciones de idílicos mundos, tan solo hechos realidad tangible para algunos privilegiados del poder, mientras la miseria, la explotación y el abandono continúan aniquilando cientos de miles de seres condenados a malvivir sin esperanza o utilizados como pretexto de una hipócrita caridad. Sigue leyendo

Sobre el relativismo moral. Sociologismo y conformismo

Ángel J. CAPPELLETTI

Angel J. Cappelletti

Angel J. Cappelletti

El sociologismo es la modalidad del relativismo moral que más adeptos ha encontrado entre filósofos y científicos sociales en el siglo XX. En realidad, se inicia en el siglo XIX y puede decirse que el fundador de la sociología es también el fundador del sociologismo. Augusto Comte proporciona, por lo menos, los fundamentos para una interpretación de la moral que no hace depender el valor y la norma de una realidad divina y trascendente, de una Idea subsistente o de una ley universal de la conciencia ni tampoco de una apreciación del sujeto individual, movido por el placer o por el interés, sino de un juicio del sujeto colectivo. Entre los positivistas posteriores a Comte, John Stuart Mill escribió:

«La única prueba capaz de demostrar que un objeto es visible, es que la gente actualmente lo vea. La única prueba de que un sonido sea audible es que la gente lo oiga: y así con los otros aspectos de nuestra experiencia. De igual modo, entiendo que la única evidencia que hace que algo sea deseable es que la gente actualmente lo desee» (Utilitarianism, ch. 4).

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El anarquismo y el proceso soberanista catalán

Tomás Ibáñez

Intervención de Tomás Ibáñez en un debate sobre anarquismo y nacionalismo organizado por CGT-Enseñanza en Barcelona el 20 de enero de 2015

Tomás Ibáñez

Tomás Ibáñez

Pienso que un debate, teórico y abstracto, sobre «Anarquismo y Nacionalismo», se podría desarrollar perfectamente en cualquier otro momento, y en cualquier otro lugar del planeta, y que el debate que aquí nos interesa, es el que entronca con el actual momento político, para intentar perfilar una postura libertaria sobre temas como el «Procés», el independentismo, el «dret a decidir», o la autodeterminación… Sigue leyendo

Wagner y Verdi: dos opciones estéticas del siglo XIX

Bernat MUNIESA

En muchas ocasiones uno se imagina al artista a través de su obra, pero cuando uno indaga en su vida descubre que una no tiene que ver con la otra, y se sorprende que un ser humano mediocre o mezquino pueda crear algo maravilloso. La cuestión será, al volver a ver su obra, si olvidamos a la persona o no, ya que la decisión podría hacernos cambiar nuestra idea inicial.

verdi+wagnerEn 1929, Igor Stravinsky, célebre compositor ruso exiliado en París, fue invitado a Barcelona para realizar una conferencia en el Ateneu Barcelonés acerca de Richard Wagner y su música. En ella, Stravinsky, tras una disertación que promovió momentos de tensión con el auditorio, concluyó con la siguiente afirmación: «… y en definitiva, señores, debo afirmar que en La donna é mobile, del Rigoletto verdiano, hay más inspiración que en toda la Tetralogía wagneriana… ». Finalmente, se armó un escándalo y el amplio local de la institución se pobló de gritos e insultos contra el maestro ruso, quien en el curso de su explicación había afirmado también que «Wagner son tres instantes sublimes en medio de una inmensa hojarasca vulgar Stravinsky conocía muy bien el carácter de aquella institución de la gran burguesía catalana, propietaria también del Gran Teatre del Liceu y protectora, financieramente hablando, de la Asociación Wagneriana de la ciudad. Aquella clase social, la gran burguesía, ligada a la industrial textil, se decía wagneriana, pero acudía a presenciar y escuchar las óperas de Giuseppe Verdi, que eran las más representadas. Aún hoy, las estadísticas no engañan: la ópera más exhibida en la historia del Coliseo liceístico barcelonés sigue siendo Aída, seguida de Rigoletto, y a considerable distancia la primera de Wagner, Lohengrin (la más «italiana» de sus óperas), la cual tiene delante suyo óperas de otros autores, como por ejemplo Il barbiere di Siviglia, de Giacomo Rossini, o La favorita, de Gaetano Donizetti, o Tosca y La boheme, ambas de Giacomo Puccini. Sigue leyendo