Organizar la Economía en medio de una guerra

El Pleno Económico de Valencia de la CNT

Juan BERNAT

Al año casi del luctuoso mayo, empujados ya por la resaca contrarrevolucionaria, nuestra organización, el Movimiento Libertario –es de gran interés enfatizar eso de movimiento por lo que tiene de común denominador ideológico– fuimos los primeros del frente antifascista que celebramos un Pleno exclusivamente económico. De este Pleno, curiosamente, ningún exégeta habla. Más importante que los escritos de Souchy, Malefakis, Leval o Santillán, por lo sustancioso de sus acuerdos, y sin desmerecer el loable esfuerzo intelectual realizado por los hombres que cito, se ha urdido contra él una auténtica conspiración del silencio. Sin embargo, a mi entender, quedará inscrito en los anales como paradigma, o canto del cisne, del anarquismo internacional practicista, no sometido solamente a maceración especulativa.

tranvia-colectivizado

La secesión actual confederal confirma dos líneas históricas disemejantes. Una, pancrítica, negativa. La otra, más inteligente, menos impregnada de escolasticismo, se esfuerza en recuperar penosamente el tiempo perdido que se desaprovechó al aplicar tácticas vetustas que la sociedad española de hoy rechaza. Ahora lo más difícil para esa corriente confederal renovadora, será saber esperar serenamente el fin de esta hibernación prolongada. Saber esperar es más difícil de lo que parece. Tampoco supimos hacerlo nosotros. Me refiero a hechos que jalonan las llamadas «inútiles experiencias del pasado».

El anarquismo militante actual desconcierta. Menudean formulaciones teóricas extraordinariamente ricas en lo superficial, en el detalle accesorio. Nada, o muy poco, se confronta con determinadas realidades de hoy y de siempre. Realidades con las que tuvimos que enfrentarnos en el Pleno que glosaremos. Que no haya realidades empíricas para cierto misticismo ideal, y sólo cuente esa perdurable maceración teorética de todos los días, podría incluso hasta solazarnos el espíritu si no viviéramos en un mundo convulso y combativo. Un mundo en el que luchar estructuralmente se impone como necesidad de vida o muerte.

O bien contemplamos acciones esporádicas, humorales, arrebatos inconformistas, explosivos, hiperestésicos, o hiéndenos los oídos una ensordecedora verbosidad, inevitablemente perversa porque se ensaña en lo, a mi modo de ver, subalterno. Mientras tanto, la determinación esencial, maduradamente calculada y estructurada, permanece inerte, yace inmóvil, sin recibir un impulso que sólo puede darle nuestra razón soberana.

Los sistemas socialistas clásicos han de repensarse, se dice. De acuerdo, Es una buena cosa. Pero si se quieren repensar, tendremos primero que decidirnos a desmitificarlos y desmitificarnos. ¿Quién será capaz de emprender esa positiva faena? Tan pronto se sale uno de senderos trillados, le asaltan mojigatos y derviches, fariseos o doctores de la fe echándole encima la ululante jauría de los «principios». Escrito por algún libertario joven, supongo, en cierta tardana revista titulada Foravia, leo que el Estado es un cáncer que llevamos cada uno en nosotros. Justa observación. Cierto, si consideramos a la enfermedad en situación de estado anormal. ¿O tal vez lo anormal sea gozar de buena salud? Pero si el Estado lo creamos nosotros, si para analizarlo partimos de una realidad orgánica fabricada, elaborada por nosotros, resulta necesario esclarecer el misterio de esa elaboración, el proceso de su incorregible resurgencia en cada circunstancia, en cada espacio-tiempo histórico que nos depara nuestra experiencia.

Toda ideología es coercitiva, pero también cada misticismo es coercitivo a medida que se temporaliza, cuando adquiere forma asamblearia, eclesial; incluso en estado puro el misticismo coarta, influye, obliga, cambia la posición de los fundamentos referenciales, y no hablemos de lo que ocurre, inexcusablemente, al estar obligados a participar, como actores o espectadores, en el eterno combate humano, a tantos escarceos dominantes y avasallantes. Domina Tamerlán y domina Francisco de Asís. Todo es una cuestión de estilo. Para mucha gente, y como punta de lanza los anarquistas integrales, dominar avasallar es sinónimo de Estado. No les falta razón. Pero en la trastienda de sus críticas acerbas parece que quieran perfilarnos, al margen de tan execrable institución, una sociedad civil providencial como remanso de paz, sosiego, armonía idílica y sentimientos puros. ¿Es ésta una visión conforme a los hechos?

La incapacidad de repensarnos y repensar nuestros credos, imposibilita una incorporación al quehacer público, adoptando formas originales conferidas por nuestra tradición socialista centrífuga. García Pradas, la pluma más acerada del «anticolaboracionismo» y adalid secesionista en 1945, ocho años más tarde, si mi memoria no me engaña, publicó un interesante artículo titulado «Nuevos rumbos socialistas», en España Libre, donde proponía participar en la lucha política municipal porque consideraba a los ayuntamientos como piedra angular del edificio público nacional. No seré yo quien impugne tan sugestiva teoría. ¡Pero para ello hay que organizarse, estructurarse! ¿O es preferible aguardar en segmentos corpusculares el Gran Día Redentor?

 

 

11944612_1Ahí tenemos al neoliberalismo pimpollo y rezongón que ostentatoriamente se pavonea por Francia y Alemania. Adam Smith aseguraba que la sociedad es, esencialmente, un intercambio de servicios en el que cada contratante halla su ventaja. «La libertad es la condición del progreso», afirmaba. Después, la celebérrima «mano invisible» –dejad hacer, dejad pasar–, se encargará del resto. Mas esa «mano invisible» los neoliberales tornárosla tan «visible», en lo tocante a encastillamientos proteccionistas, que poco se distinguen de los odiosos dirigistas. De todas formas, para ellos sólo importa el poder. Y se organizan, se estructuran. Los que no, y el dinero no es nunca un factor absoluto, vivimos de salmodias librescas, rencores nihilistas y esterilidad.

Pero entremos ya en aquel comicio valenciano, donde como en casi todos los comicios de esta clase, se codeará lo ampuloso y lo romántico. Aunque en el que nos ocupa, excepcionalmente, dominó un enorme ímpetu de clarificación practicista y una no menos esperanzadora vitalidad. Mucha más luz que sombra, habida cuenta del camino recorrido en tan poco tiempo.

*  *  *

El Pleno Económico Nacional Ampliado se celebró del 15 al 23 de enero de 1938 en Valencia. Todos los entrecomillados que aparecerán en estas notas son copia íntegra del documento oficial que reprodujo el Sindicato de Artes Gráficas de Barcelona, sito en el 21-23 de la calle Arco del Teatro. Este documento-folleto, en forma de Memoria, condensa lo esencial de acuerdos recaídos a base de comentarios circunstanciados, cuadros sinópticos, textos literales de algunas ponencias, como dice el Secretario Nacional. Dos cuestiones importantes descuellan del texto introductorio, o preámbulo, redactado por Mariano R. Vázquez, y que copio:

… Importa destacar que, dentro del calor de la discusión, los acuerdos han sido adoptados por unanimidad, lo que demuestra lo unificada que está la CNT. En todo el Pleno, con sus veintiuna sesiones, sólo se han producido TRES votaciones. La primera sobre el 4º punto del orden del día en el sentido de aceptar o rechazar el principio de crear los inspectores de trabajo, dando la votación el resultado siguiente:

  • A favor 516
  • En contra 120
  • Abstenciones 82

La segunda votación, sobre el 6º punto: aceptación o no de la creación de un Banco Sindical, el resultado fue:

  • A favor 581
  • En contra 60
  • Abstenciones 74

Y por último, sobre el 12º punto:

  • A favor del voto particular 352
  • A favor del Dictamen de la Ponencia 266
  • Abstenciones 115

Ante este resultado y para dar mayor efectividad al acuerdo definitivo, con arreglo a la decisión mayoritaria del Pleno, se decidió pasar a referéndum el Dictamen que elaboró la Ponencia, aceptando la tesis del voto particular 14 Federaciones.

Este Dictamen, por tener que pasar a referéndum de los sindicatos y no ser, por tanto, un acuerdo definitivo, no lo incluimos en este folleto. Se hará en la Memoria con el resultado del referéndum.

Camaradas: nada más tenemos que deciros. A trabajar, a cumplir, a poner en práctica los acuerdos, para demostrar a quienes dudan de la capacidad de los sindicatos, que éstos son competentes para estudiar, aportar soluciones a los problemas y ponerlos definitivamente en práctica.

Fraternalmente os saluda, por el Comité Nacional.

Mariano R. Vázquez.

A despecho de que parezca poco riguroso en cronología, cabría, por su importancia, señalar algunas palabras anteriores a lo que se acaba de leer, escritas por Mariano R. Vázquez.

«…Omitimos comentarios para glosar el conjunto del comicio. Está todo dicho en dos afirmaciones:

1° Que es el Comicio de más trascendencia que celebró la CNT de su existencia.

2º Que nos cabe el honor de ser la primera Organización que se ha reunido en un Comicio Nacional para abordar los arduos problemas (y complejos) de la economía –complemento de la guerra–, encarándolos con crudeza y adoptando las resoluciones justas que cada caso requería. Con ello registramos haber contribuido con una aportación enorme en pro de la victoria por la que se lucha desde el 19 de julio de 1936 y nos damos por satisfechos.»

694 delegados, en representación de 1.700.000 afiliados, debatieron, apasionada y profundamente, ocho grandes capítulos de considerable interés, capítulos correspondientes a los puntos del 5 al 11, siendo los restantes de puro trámite. Antes, creo también necesario remarcar que todo lo que seguirá se aplica en un contexto de guerra civil. Toda revolución profunda, de una manera u otra, e intensamente, lleva implícita o guerra civil o guerra exterior, que viene a ser casi lo mismo. No puede perderse de vista este distingo capitalísimo, pues una transformación en profundidad, revolucionaria, no puede hacerse –y la historia nos lo demuestra– sin tensiones bélicas, sin esfuerzo violento. O eso o hay que proscribir definitivamente la noción misma de revolución social, adoptando un método evolutivo. Ambas formas pueden ser cuestionables.

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Los ocho grandes capítulos concretos, me he permitido simplificarlos, o encuadrarlos sinópticamente, como sigue:

1º Orden interno de la empresa. Control y normas de trabajo. Aplicación de medidas tendentes a regular y orientar la producción. Como corolario de esta necesidad se crea la figura jurídico-administrativa de los Inspectores de Trabajo.

2º Retribución del trabajo, es decir, el salario como exponente cuantitativo y calificativo del esfuerzo productor. Problema especialmente vidrioso, no ya desde el punto de vista económico, sino moral e ideológico. Introducción de un principio valorativo distinto al modelo comunista libertario. Diferenciación y niveles salariales.

3º Banco sindical. Centralización crediticia y financiera. De hecho, y como consecuencia de haberse sindicalizado determinadas actividades o colectivizado otras, según los casos, el problema cobraba gran fluidez, habida cuenta de la ambivalencia sindical en aquellas colectividades mixtas UGT-CNT. Se precisaba instituir un organismo financiero capaz de drenar y alimentar funciones económicas. Tema complejo, en el que los deseos pueden juzgarse excesivamente ambiciosos, más allá de nuestras posibilidades reales. En principio, el Banco Sindical tenían que patrocinarlo CNT-UGT.

4º Unificación y financiación del sistema de Mutuas para hacer frente al problema inmemorial que siempre acució a la clase obrera: un sistema de protección social, de seguro de enfermedad y accidente, protección familiar, jubilaciones. El fin principal de este punto lo acapara la creación de una Agencia Sindical-Administrativa de Seguros a escala interprovincial limitada a nuestra zona. Tema extenso y complicado, que tuvo como ponentes a compañeros competentísimos en la materia y que solamente podremos tratarlo en escorzo. En este capítulo se asientan los cimientos de una gran construcción moderna de Seguridad Social, uno de los logros más puros y eficientes de la clase obrera.

5º Regulación y unificación de nuestra prensa, primando como criterio, además de su máxima eficacia, una utilización racional del papel, materia escasa y cara.

6º Problemas distributivos, comerciales. Estudio comercial y análisis de las ventajas del Cooperativismo de distribución y consumo. Corolario: necesidad de ampliar el movimiento cooperativista de consumo.

7º Planificación industrial. En su introducción, se dice lo siguiente: «Cómo podría realizarse una efectiva planificación de la industria sin aguardar la creación del Consejo Nacional de Economía, organismo oficial de base mixta estatal-sindical que sería el llamado a pode realizar esa visible necesidad económica».

8º Centralización administrativa de la economía confederal. Búsqueda de una mayor coordinación industrial y campesina a través del Consejo Nacional de Economía Confederal, de indispensable creación.

Vamos a completar este compendio que me he permitido con lo más significativo. No podremos, so pena de transcribir más de 32 folios, mecanografiados a una interlínea, ser muy extensos.

Inspectores de trabajo

Esta necesidad surge, por el tono de los debates, a consecuencia de inobservancias e irresponsabilidades, tanto individuales como a nivel de unidad productiva. Se constata que una cosa tan delicada como la producción de bienes en general requiere cierta organización, y no puede haber organización sin responsabilidad ni, en caso necesario, imposición de sanciones. Veamos los tres puntos de la Ponencia que recogen; que aprisionan dialécticamente este problema:

1. Las Federaciones Nacionales de Industria, a propuesta de los sindicatos y a través de las Federaciones Regionales, Comarcales y Locales, nombrarán los Delegados Técnicos necesarios para inspeccionar eficazmente las diferentes unidades económicas que estén bajo su jurisdicción.

2. Estos Delegados propondrán las normas encaminadas a orientar eficazmente las diferentes unidades industriales con vistas a mejorar su economía y administración. No podrán obrar por cuenta propia; serán los encargados de cumplir y hacer cumplir las disposiciones de los Consejos, de los cuales dependerán.

3. Para la mayor eficacia y funciones, y en los casos que sean necesarios, propondrán a los Consejos que los hayan nombrado la aplicación de sanciones pertinentes a los organismos o individuos que en incumplimiento de sus deberes lo hayan merecido. La Organización acordará la extensión de las facultades coercitivas correspondientes a los Organismos que deben usar este derecho, fijando el Reglamento que las determine. Estas disposiciones están encaminadas exclusivamente y se refieren a las Industrias que están en manos de los obreros.

Retribución del trabajo

Tras instar la Ponencia a que los acuerdos en esta materia se cumplan por las dos centrales sindicales UGT-CNT, en el 2º punto se dice lo siguiente:

2º Que no queriendo negar los principios básicos que han informado siempre a nuestra Organización, y aceptado que el salario se adopte tipo familiar porque está más en consonancia con nuestros principios, propugnamos se adopte este procedimiento retributivo, con el porcentaje y forma expuesta en la parte resolutiva, en cuanto a las Industrias y Federaciones Nacionales, etc., que no puedan poner en vigor otro sistema de retribución familiar de más amplitud.

3º Que reconociendo necesidades complementarias entre las diversas categorías profesionales, propugnamos, igualmente, el reconocimiento circunstancial de las mismas, si bien debiendo tender en el porvenir a borrar las diferencias retributivas por concepto profesional en los trabajadores. Por tanto, en atención a estas elementales consideraciones, proponemos al Pleno:

  • Categoría base. Peón auxiliar X
  • 1ª categoría superior. Oficial, 20% de aumento
  • 2ª categoría superior. Oficial especializado, 40% aumento
  • 3ª categoría superior. Técnico auxiliar, 70% aumento
  • 4ª categoría superior. Técnico Director, 100% aumento» 

Estos tantos por ciento se entienden aplicables sobre la categoría base»

Se observará con cuántas precauciones redaccionales la Ponencia acometió este texto. Pisa como sobre ascuas; y no hay para menos. Admitir una retribución salarial era para nosotros, para los comunistas libertarios –toma del montón, etc.–, casi tanto como para un católico poner en duda el misterio de la Santísima Trinidad. Lo más insidioso del problema estriba en la formulación apriorística del Concepto aprobado en Zaragoza. Porque es, y era sabido, que nunca hubo concordancia entre comunistas y colectivistas. Recuerdo a este propósito las interminables discusiones de escuela que sosteníamos en los Ateneos allá por los años 30-35 sobre esta cuestión. Darle a uno «el producto íntegro de su trabajo», no era lo mismo que «a cada uno según sus necesidades», pues éstas pueden ser vastísimas y hasta inabastecibles. Adiós Mably, Cabet, Campanella, Babeuf. Triunfaba Proudhon y no Kropotkin. Es sabido el santo horror que experimentaba el gran Proudhon por la sopa comunal. Sin embargo, esa compensación familiar, que deja luminosamente a criterio de las Federaciones de Industria, se acompaña de ciertas condiciones retributivas, pues dice el apartado e) del extenso segundo punto de la Ponencia que «en lo que representa el costo de la vida en algunos pueblos con relación a otros, determinarán las clasificaciones respectivas para establecer la escala de categorías y salario que corresponde a cada una de ellas».

Banco sindical

Era normal que reapareciera en el Pleno la vieja idea de Proudhon sobre el Banco del Pueblo. Esta idea, que acarició con especial solicitud el gran socialista francés, fue en cierto modo recuperada por la Ponencia. Lo medular de esta propuesta se define inmediatamente en el primer punto. Pero antes, en las consideraciones previas o motivaciones, se dice algo muy sustancial:

… En fin, la movilidad del capital que en el BSI, se deposite, no sólo reportará beneficios a las Organizaciones sindicales, sino lo que es más importante, incrementará la producción, ayudará a poner en práctica la planificación industrial racional, determinará un progresivo avance en la reconstrucción económica al situar en condiciones honestas los medios económicos de que en la actualidad carecen las colectividades industriales. Sinteticemos lo fundamental del acuerdo en sí:

1º El Pleno acuerda la creación de un Banco Sindical que se denominará Banco Sindical Ibérico, y en el cual se reservará una igual participación en el capital social sindical del Banco a las dos centrales UGT-CNT, no siendo indispensable para su inmediato funcionamiento el previo acuerdo con la otra central sindical y debiendo éste regirse por los Estatutos y por las normas de reglamentación interna, etc.

La Comisión Especial encargada de cumplimentar este acuerdo, o sea la fundación del Banco con todos los pormenores referentes a capital, etc., estaría presidida por el Secretario del CN; el secretario de la Subsección de Banca de la Federación Nacional de Trabajadores de Banca, Seguros y Afines; el secretario del Comité Económico de Barcelona; y un delegado de las regiones de Cataluña, Centro, Levante, Andalucía, Aragón, Extremadura.

Agencia sindical-administrativa de seguros

Este punto, muy exhaustivo, no comporta menos de cinco folios a un espacio. Trabajo interesante por su competencia. ¿De qué se trata, fundamentalmente? De coordinación, control y orientación de los organismos CNT sobre seguro y previsión social que practicaban por sí mismos estas funciones. En la presentación de los considerandos acerca del problema, muy complejo, y para que apreciemos cuán enorme trabajo significaba, para el Pleno este estudio, copiemos unos párrafos esenciales, al no poder dar la transcripción «in extenso» de dichas resoluciones:

«… Esas Mutuas, aún las más perfectas, se han limitado a cubrir los riesgos previstos en las diversas formas del llamado seguro social-enfermedades, accidentes de trabajo, retiro obrero, maternidad, etc., no habiendo, por lo general, extendido su acción a los riesgos comprendidos en las pólizas de los llamados seguros generales (incendios, transporte, maquinaria, algunas formas de seguro de vida, etc.). Se comprende, por lo tanto, que la institución burguesa de seguros subsiste no sólo esencialmente, sino también justificadamente, pues el esfuerzo del proletariado en este orden de actividades no ha avanzado el terreno que ha logrado en otros órdenes de la economía. Incluso, y aunque puede parangonarse el subsidio de retiro obrero practicable por algunas Mutuas, y el practicado de modo oficial por el Instituto Nacional de Previsión (organismo estatal hoy dependiente del Ministerio de Hacienda y Economía), como una forma de los llamados seguros de vida y ahorro, no deja de ser cierto que sólo llena su función de un modo reducido.

»Pero no es esto sólo lo que trae la complejidad especial a la situación presente, en cuanto afecta a los seguros en general, sino que el complejo adquiere unas proporciones desorbitadas al concurrir la doble circunstancia de la afortunada extensión progresista de socialización y de la inalterable y derivada crisis económica e interna de la institución burguesa del seguro; por desvalorización o quiebra, más o menos acentuada, de los valores o entidades que basan el fundamento de su existencia en la teoría de la asignación de rentas o intereses del capital representado por los medios de producción, que han venido siendo propiedad burguesa, y que, por virtud del hecho revolucionario, pasan al proletariado y dejan de ser, por lo mismo, Instrumentos de explotación en beneficio de una clase o cuerpo social»

Publicaciones confederales

No vaya extenderme sobre este particular, por su exclusivo carácter funcional interno. Baste señalar como decisión particular, que se establecía la aparición de dos diarios, uno matutino y otro vespertino, en Barcelona Valencia y Madrid. Y un matutino en varias localidades de nuestra zona. Es curioso el interés del Pleno en estrechar relaciones con el campesinado con el mundo rural. Curioso, y teniendo en cuenta nuestra particular estructura agraria o agropecuaria nacional, de gran enjundia:

«… Todos los diarios quedan obligados, por decisión del Pleno Nacional a dedicar una página o media, por lo menos, diaria, al campesinado. Ningún pretexto impedirá el cumplimiento de esta decisión»

Cooperativas de consumo

  1. Las secciones de distribución de los sindicatos, de común acuerdo con las Comarcas y las Locales, procederán a la creación inmediata en todas las poblaciones de grandes Almacenes de distribución, que podrán adoptar el nombre y forma que las circunstancias determinen en cada región.
  2. Para establecer el nexo de relación entre estos Almacenes distribuidores, se creará una Sección de Estadística en cada Consejo o Comarca zona o Regional de Economía, con los cuales tendrán su reflejo en el Consejo Nacional de Economía Confederal.
  3. Las atribuciones de estas Secciones serán:
  • Llevar la estadística al día de las existencias en los distintos Almacenes para su reparto equitativo en las localidades, según sus necesidades.
  • Intervenir en las compras al por mayor.
  • Fijar los precios de venta teniendo en cuenta los gastos generales, transportes, etc., que variarán según sea la procedencia de los artículos y característica de la localidad donde se expendan. 
  1. La compra en el exterior de los productos de adquisición se efectuará por órgano regulador confederal.
  2. Al establecer estos Almacenes distribuidores, se tendrá en cuenta que su servicios serán para el pueblo en general.
  3. La reglamentación de funcionamiento de las Secciones de Estadística se hará por el Consejo de Economía Confederal, con arreglo a los puntos anteriormente expuestos.  

Planificación industrial

La planificación industrial lleva de cabeza a todos los teóricos del socialismo desde el siglo pasado. Por esa razón tenían que abordarla los delegados. Hoy se acepta, en una etapa de transición que puede ser muy prolongada, la coexistencia de un sector público más o menos planificado, con otro que se deja a la iniciativa privada en determinadas condiciones. Este tipo de economía mixta, parte de dos postulados concomitantes, a saber, que tan nocivo es el sistema liberal absoluto, como el planificador sin discernimiento, aplicado por lo general en base a elevados costos burocrático improductivos de efectos multiplicadores. En Valencia adoptaron esquemas, a mi juicio, demasiado dirigistas: pero este juicio mío padece de un vicio; el de ser un juicio «a posteriori» y, como todos ellos, ahistórico desvinculada del condicionamiento histórico. Tanto este punto, importantísimo y prolijamente tratado, como el de centralización administrativa de la economía confederal no podemos reproducirlos por su extenión. Esta planificación y centralización desembocan en el Consejo Nacional de Economía. Ahora bien, para determinar el clima reinante y de primera mano sobre medidas que no podían dejarse a la improvisación revolucionaria copiaré un párrafo muy elocuente:

«… Fueron muchos los obreros y los lugares de producción incautados por estos el 19 de julio, a consecuencia del abandono de sus antiguos propietarios. Y numerosos los trabajadores que creyeron que había simplemente cambiado la forma de propiedad. De ahí que actuaran, cuando de industrias prósperas se trató, con absoluta autonomía»

Del guión GALILEO, que leí hace unos diez años, recuerdo esta escena de Galileo con los estudiantes y frailes dominicos. Al reprocharle que la luna no puede ser «rugosa» –como la ve el gran toscano a través de su perfeccionado anteojo– responde poco más o menos: «tenemos que enfrentarnos con la realidad, a pesar de lo que digan los libros los curas y los profesores. Este sistema está equivocado. No debemos temer a la verdad. La tierra no está en el centro. Está aquí y se mueve alrededor del Sol».

El Concepto Confederal de Comunismo Libertario de Zaragoza no era aplicable en 1938. Como Galileo, aquellos hombres del Pleno habían dicho que los libros tenían razón antes de comprobar, de autentificar los hechos. Antes no podíamos comprobar que la Tierra gira alrededor del Sol, es decir, que las doctrinas son antropomórficas, que giran alrededor de los hombres y no lo contrario. Nuestro lente galileano fueron los diecinueve meses transcurridos desde las orillas del Ebro a las del Turia.

Publicado en Polémica, n.º 22-25, julio 1986

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