Maman Jones: la legendaria luchadora del sindicalismo americano

Mary Harris

Mary Harris

Lola ITURBE  No hace mucho se ha publicado una nueva versión francesa de la Autobiographie de Mary Harris, Maman Jones. Consideramos de interés general la difusión de estos breves apuntes, en espera de que, a no tardar, será publicado en español el relato apasionante de la vida de esta intrépida americana, militante del sindicalismo.  Mary Harris, nació en Cork, Irlanda, en 1830 . A los cinco años sus padres emigraron con ella a Estados Unidos. En esta época sufría Irlanda una grave crisis económica y muchos obreros se vieron obligados a buscar bajo otros cielos, el sustento del cotidiano vivir. Entre 1830 y 1840, según indican las estadísticas, emigraron a América cuatro millones de irlandeses. Raza sobria y enérgica para afrontar los más rudos trabajos, ofrecieron sus energías musculares y cerebrales a un país nuevo. Gracias al desarrollo y a los progresos de la técnica, Estados Unidos despertó la ambición generada por la posesión de riqueza que ofrecía aquella expansión agrícola, industrial y minera. Los nuevos capitalistas aceptaron complacidos la mano de obra barata que les enviaba Irlanda y pusieron en marcha nuevas formas de explotación que los enriqueció fabulosamente. De esta explotación surgieron los grandes banqueros, cuyos nombres fueron conocidos en el mundo entero: los Rockefeller, los Morgan, etc.

Grandes concentraciones de obreros, para hacer funcionar las industrias, las minas, los puertos y las oficinas de estudio y administración, se formaron en enclaves estratégicos, como anticipo de importantes ciudades. Bien pronto, ante el peso de la explotación capitalista, los obreros sintieron la necesidad de defenderse y fundaron agrupaciones que poco a poco fueron transformándose en poderosos sindicatos para la defensa de sus intereses económicos y morales.

El padre de Mary, Ricardo Harris fue metalúrgico, hijo de una familia obrera. A su llegada a América en 1835 se preocupó de dar buena instrucción a su hija que asistió a las clases de la escuela comunal de Monroe, Michigan. Más tarde cursó estudios en la escuela normal y obtuvo el título de maestra, profesión que ejerció en un convento de Monroe. Durante la guerra de Secesión, en 1861, se casó con un obrero fundidor que era sindicalista. En 1867 la familia Jones se trasladó a Memphis, Tennesse. Al poco de llegar a esta ciudad se declaró la fiebre amarilla que devastó el país. El marido de Mary, Jones, y sus cuatro hijos murieron de esa fiebre. Mary enterró a sus cinco seres queridos y, sobreponiéndose a su soledad, marchó de Memphis a Chicago, donde abandonando su carrera de maestra estableció un taller de modista, con bastante éxito. Pero la fatalidad la perseguía y un incendio devastó el taller. Este hecho cambió por completo el norte de su vida.

La sindicalista

Recordando las actividades sindicalistas de su padre y las de su marido, Mary se entregó de lleno a las mismas. No se dejó abatir por la desgracia y comenzó a interesarse y a conocer la vida de los obreros, de sus duras condiciones de trabajo, de su miseria, de sus alojamientos sórdidos, del trabajo duro de los niños a partir de los seis años, de la vida cruel de las mujeres de los mineros, agotadas por los partos sucesivos, las privaciones y las jornadas de trabajo.

Mary comenzó a recorrer todo el país, animando y sosteniendo a los obreros en sus huelgas y protestas y se destacó en las manifestaciones públicas. Muy pronto adquirió nombradía y Mary Jones se convirtió cariñosamente en Maman Jones para los obreros, a los que apoyaba en todos los combates contra los patronos. Maman Jones se adhirió a la organización La Noble Orden de los Caballeros del Trabajo, fundada en Filadelfia en 1869 por los trabajadores del vestir, la que trató de agrupar a los trabajadores de todas las diversas ramas y oficios de los Estados Unidos, sin distinción de ideas políticas o religiosas. Maman Jones entendía de mayor eficacia no dividir a la clase obrera en opciones ideológicas.

En Chicago se sucedían en aquellos años numerosas huelgas de marinos, de ferroviarios, de portuarios…, boicots, luchas en la calle entre manifestantes y policías, atentados contra militantes obreros por matones a sueldo de los patronos que mantenían siempre una actitud de intransigencia y desafío. Las luchas obreras para la obtención de las ocho horas, la tragedia de Haymarket con las ejecuciones de Chicago que siguieron, marcaron a Maman Jones para toda su vida, como había marcado a Voltairine de Cleyre y a Emma Goldman. De aquellos acontecimientos escribe: «De toda esta agitación obrera surgieron las campañas para obtener las ocho horas de trabajo. Los sindicatos de los Caballeros del Trabajo las sostenían. Con esta organización, colaboraron muchos elementos extranjeros, entre ellos varios anarquistas. A. partir de este momento los patronos de Chicago y la gente en general comenzaron a ver por todas partes el fantasma de la anarquía. Las pasiones se encendieron. La ciudad se dividió en dos campos; de un lado los obreros oprimidos, hambrientos, sin trabajo y por otro los patronos al abrigo del hambre y del frío, protegidos por la policía, por la prensa y por todas las fuerzas del Estado soberano».

motherjones3¿Tuvo Maman Jones contactos con el movimiento anarquista? Es de suponer a pesar de que cuando hace referencia a los elementos extranjeros que intervinieron en las luchas obreras no cite el nombre de Emma Goldman, muy conocida, ni el de Voltainne de Cleyre, las dos son contemporáneas, anarquistas,1 que defendían posiciones más radicales. Sin embargo, Mary Jones se interesó mucho por la revolución mexicana. Estuvo en relación con el grupo Regeneración y les hizo una visita2 en nombre del Gobierno de México para aconsejarles regresar a su país y firmar la paz con el presidente Madero. Ricardo Flores Magón le respondió en nombre de la Junta Revolucionaria: «A nosotros se nos ofrecen garantías y comodidades, pero se deja a quince millones de seres humanos víctimas de la miseria, la tiranía y la ignorancia».3 Ricardo Flores Magón no volvería jamás a México. Estuvo preso durante trece años en la prisión de Leavenworth, Kansas, y en ella murió de un ataque cardíaco. Una de sus últimas cartas estaba fechada el 6 de octubre de 1920.

Hacia 1895 tres sindicalistas, Putham, empleado de ferrocarriles, Palmer, empleado de correos y Wayland publicaron el periódico La llamada de la razón. Maman Jones se encargó de su difusión recorriendo numerosas poblaciones. Muy pronto el periódico contó con centenares de suscriptores y tuvo una vida larga y próspera.

Como Flora Tristán, francesa, Teresa Claramunt y Libertad Ródenas, españolas, en sus itinerarios de lucha y propaganda iba organizando a mineros y obreros industriales en sindicatos. Toda la inmensa América fue recorrida por Maman Jones. Llevaba consigo carnés de adhesión y los trabajadores quedaban inscritos y organizados. Sus viajes los hacía las más de las veces a pie, incluso vadeando ríos, descansando tan pronto en un pobre hotel o en las barracas de los mineros; durmiendo pocas, horas, pasando mucho frío y siendo detenida infinidad de veces, Viaja tanto, que muchos ferroviarios la conocen, la acogen y, a veces, paran el tren expresamente para protegerla de la policía.

Como las autoridades locales se niegan a facilitarle salas de reunión, reúne a los mineros en un campo o en una iglesia. Muchas veces interviene la fuerza pública para disolver a tiros las concentraciones de obreros, Una vez que un policía se disponía a disparar, Maman Jones, tapó con su mano el cañón del fusil. Otras veces fue agredida por los rompehuelgas, agentes a sueldo de las poderosas compañías mineras.

Ya hemos dicho que muchas veces estuvo presa en condiciones penosas. Cierta vez, llevada ante el juez, le preguntó éste quién le había autorizado a hablar en público, a lo que Maman Jones contestó: «Me han autorizado Thomas Jefferson, John Adams, Abraham Lincoln y Patrick Henry».

Los niños

El año 1903 trabajaban 75.000 obreros en las fábricas de hilados de Kensigton; Pensilvania, 10.000 eran niños, la mayoría de 9 y 10 años. La edad legal de trabajo era de doce años. A diario acudían al sindicato niños lesionados, amputados de una mano y de dedos. Había tanta miseria en los hogares obreros que las madres falsificaban muchas veces el acta de nacimiento de sus hijos para que pudieran trabajar.

Maman Jones se encontraba en Kensigton con motivo de la huelga de los obreros del textil. Estos pedían aumento de salario y disminución de las horas de trabajo. En las reuniones, Maman Jones quedó muy impresionada por el aspecto enfermizo de los niños que trabajaban en las fábricas, debido a las pésimas condiciones en que lo hacían y decidió hacer todo lo posible para terminar con la explotación de que eran objeto aquellos niños. Dirigiéndose a los periodistas que asistían a una reunión para informar a sus respectivos diarios de la marcha del conflicto, les pidió que denunciaran en sus diarios la explotación de que eran víctimas los niños. Los periodistas contestaron que no podían hacerlo, pues los patronos de esas industrias tenían acciones en sus periódicos. Maman Jones les contestó: «Mis acciones son estos niños. Yo me encargaré de la publicidad de este escándalo».

1351858797-1Días después organizó una manifestación en el Parque de la Independencia de la ciudad con todos los niños de las fábricas dirigiéndose al local del ayuntamiento. Alcalde y notables desde los balcones pudieron contemplar aquella manifestación de niños raquíticos, algunos mutilados. Maman Jones habló dirigiéndose a las autoridades: «Llegará un día que vuestro ayuntamiento estará en manos de los obreros y a partir de ese día ningún niño será sacrificado a la codicia de los patronos». Después el cortejo de niños recorrió pueblos y ciudades. Al llegar a Nueva York el alcalde se negó a recibir a la caravana de niños, alegando que éstos y la que los acompañaba no eran ciudadanos residentes de la ciudad. Maman Jones replicó al alcalde diciéndole que bien recibía con frecuencia a personajes que habitaban otros estados y que hacía sólo unos días había recibido a una personalidad china y agregó: «Estos niños son ciudadanos de Estados Unidos y productores de riqueza». Y al final fueron recibidos. Centenares de personas se ofrecieron para albergar a los niños durante su estancia en Nueva York. Toda América fue sensibilizada por el gesto de Maman Jones. Senadores, diputados y el mismo presidente Roosevelt no tuvieron más remedio que interesarse por el grave problema de la explotación de los niños. Se perdió la huelga de los obreros de Kensigton y los niños hubieron de volver al trabajo, pero, a las pocas semanas, el Estado de Pensilvania votó una ley que hizo volver a sus casas a millares de niños. La edad legal para trabajar los niños fue elevada a catorce años y fue severamente controlada. ¿Aumentarían los salarios de sus padres? pues de no ser así los niños y las familias seguirían padeciendo. Las organizaciones obreras a costa de luchas tenaces fueron logrando el mejoramiento de las condiciones de trabajo.

¿Fue feminista Maman Jones?

No, en el aspecto de las sufragistas de su época. Estas derrocharon sus energías por la obtención del voto y porque las mujeres tuvieran acceso a las carreras técnicas y científicas, monopolio de los hombres. Acción justa y meritoria, pero algunas de ellas se dejaron deslumbrar por el brillo de cargos y categorías y no se preocuparon mucho de la explotación del trabajo femenino. Maman Jones supo atraerse a las mujeres para que participaran en las luchas sociales y movilizarlas de una forma muy original y eficaz para triunfar en ellas.

Las mujeres participaban en los conflictos obreros, huelgas, mítines y manifestaciones para la obtención de mejoras salariales para ellas y sus maridos, y para preservar a sus hijos del trabajo prematuro en minas y fábricas. Pan, trabajo y un hogar decente para cuidar a la familia es lo que pedían aquellas mujeres guiadas por Maman Jones. En aquella época en que las jornadas de trabajo eran de doce horas, las aspiraciones de cuidar solamente la familia y el hogar ya representaba una liberación para ellas.

Maman Jones, como irlandesa de su tiempo, guardó en el fondo de sí misma un sedimento de la educación religiosa, y sus motivaciones y actividades fueron más bien dirigidas contra lo concreto: la explotación de que eran víctimas los trabajadores y la creación de poderosos sindicatos que defendieran sus intereses de clase.

Maman Jones comenzó a escribir sus memorias a los 80 años. A sus 92 asistió al Congreso Panamericano de la Federación del Trabajo de México que se celebró el año 1921. Murió el mes de diciembre de 1930, abandonando para siempre su América y a sus desheredados de la fortuna.

Maman Jones sacrificó su vida de mujer dedicándola íntegramente al servicio del mejoramiento de la condición obrera. Una vez que el diputado Wilson le preguntó dónde habitaba, contestó: «Habito en Estados Unidos, pero exactamente no sé dónde. Vivo en todas partes donde se lucha contra la opresión, por la justicia y el derecho; a veces en Washington, otras en Arizona, Texas, Minnesota o Colorado. Mi casa está en la suela de mis zapatos y la llevo siempre conmigo».4

Notas

1. Maman Jones, Autobiographie, traducción del inglés por Colette Audry y Marina Stalio, Maspero, París, 1978.

2. Regeneración, periódico fundado por los dos hermanos Enrique y Ricardo Flores Magón, el 7 de agosto de 1900.

3. Regeneración, octubre de 1911.

4. La balada de Maman Jones. inspirada en la vida de nuestra heroína fue llevada al teatro por Catalina de Seynes en 1972 y retransmitida por la televisión francesa en junio de 1974.

Publicado en Polémica, n.º 6, octubre 1982

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