Luis Buñuel

José BORRÁS

Luis Buñuel

Luis Buñuel

Luis Buñuel fue, sin duda, uno de los más fecundos y destacados cineastas de nuestro tiempo. Y, como ocurrió frecuentemente en España con sus hombres más ilustres, tanto en las letras, la ciencia o en el arte, su valor fue descubierto, no en España, sino en el extranjero, donde residieron muy a menudo. Poco más o menos, es lo que ocurre con Buñuel, de cuya importante obra y personalidad intentaré trazar un breve perfil, para las páginas de Polémica.

En los albores de nuestro siglo, tras un periodo de ausencia, sus padres vuelven a Calanda, pueblo del Bajo Aragón. Allí nace Luis Buñuel, el 22 de febrero de 1900, en un caserón perteneciente a la familia Ram de Viu, que habían alquilado, mientras terminaba de construirse la casa que ellos decidieron edificar en el mismo pueblo.

Luis Buñuel pasa su infancia y su juventud entre Calanda, Zaragoza y Madrid. Mozo ya, salió para el extranjero, a Francia, en primer término. Se casó y tuvo dos hijos: Juan Luis, nacido en París en 1934, con nacionalidad francesa, y Rafael, que nació en julio de 1940 en Nueva York, con nacionalidad americana. Ya mayores, los dos se dedicaron, como su padre, al cine y al teatro.

En 1906, Luis Buñuel es matriculado en el Colegio de los Corazonistas, de Zaragoza. El Padre Longino Navas, dirige el gabinete de Historia Natural, y es seguro que influyó decisivamente en la afición del joven en esta rama de la ciencia, de la que están impregnadas muchas de sus películas.

En 1908, siendo todavía un niño –según refiere en sus Memorias–, descubre el cine en una barraca con bancos de madera, denominada Farrucini. Buñuel escribe al respecto:

Las primeras imágenes que vi, que me llenaron de admiración, eras las de un cerdo. La película, que recuerdo perfectamente, era de dibujos de colores, lo que significaba que habían sido pintados imagen por imagen. El cerdo llevaba una faja de comisario, sombrero de copa y cantaba. Un fonógrafo colocado detrás de la pantalla emitía el sonido.

En 1928, Buñuel pide a su madre dinero para producir su primera película. Luis cuenta así la escena:

«Mi madre se llevó un disgusto terrible y casi se puso a llorar. Fue como si le hubiesen dicho que yo quería ser payaso. Un amigo de la familia, notario de oficio, logró convencerla de que no solo el cine producía obras interesantes, sino que podía, incluso, dejar dinero. Aunque mi madre quedó convencida, jamás quiso tomarse la molestia de ver la película que había financiado.

Hacia los 15 años de edad empezó Buñuel a leer a Rousseau, Spencer, Darwin, Marx y a los autores rusos, que influyeron en su pensamiento probablemente ya predispuesto. A los 16 años pierde definitivamente la fe católica. Luego fue un anticlerical acérrimo. Ese anticlericalismo de Buñuel queda reflejado en el comentario que hace a la ejecución del cardenal Soldevila, acaecida en Zaragoza en 1923.

En la Residencia de estudiantes –escribe Buñuel– nos enteramos con gran alegría de que unos anarquistas, dirigidos si mal no recuerdo por Ascaso y Durruti, habían ejecutado a Soldevila Romero, arzobispo de Zaragoza. Era un personaje antipático, detestado por todo el mundo, incluso por un tío mío canónigo. Aquella noche brindamos en la Residencia de estudiantes por la condenación de su alma.

Es en 1917 que sus padres le traen a Madrid para ingresarlo en la Residencia de estudiantes, a la que se incorpora el 6 de octubre del mismo año. De su estancia en ella Buñuel dice:

Mis recuerdos de aquella época son tan ricos y vividos que puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que de no haber estado en la Residencia, mi vida hubiera sido muy diferente.

Allí se relaciona con García Lorca, Salvador Dalí, Rafael Alberti, José Bergamín, Manuel de Falla, Gómez de la Serna, Juan Ramón Jiménez y muchos otros que luego debían ser personalidades de relieve. «Pero yo –agrega Buñuel– sentía simpatía por los anarquistas. Nos reuníamos con Santolaria, Samblancat, Pedro Garfias y otros, en el café Platerías».

Buñuel se licencia en Filosofía y también hace estudios de Historia Natural, ayudando en sus investigaciones a Ramón y Cajal, otro aragonés ilustre. Cuatro influencias conforman definitivamente su personalidad: su familia y su pueblo natal, su educación en los jesuitas, su estancia en la Residencia de estudiantes y su decidida y nunca traicionada adscripción a los postulados surrealistas.

En 1926, se matricula en París en una academia privada de cine. En 1928 colabora en rodajes en algunos estudios cinematográficos y hace varios viajes de Francia a España para presentar películas de vanguardia, a petición de la sociedad de cursos y conferencias de la Residencia de estudiantes. Es cuando Ernesto Giménez Caballero funda el Cine Club Español, si bien la selección del material y las conferencias corresponden a Buñuel.

En 1929 escribe el guión y dirige su primera película Un Chien Andalou, que tiene gran éxito. Por entonces ha tomado contacto con el grupo de surrealistas parisinos y forma parte de él, con Máxime Alexandre, Louis Aragón, André Breton, René Char, Salvador Dalí, Paul Eluard y otros. En 1930 produce L ‘Age d’Or, una película romántica realizada con todo el frenesí del surrealismo. Fue uno de los primeros films hablados en Francia. Cuando fue exhibido por primera vez, el grupo surrealista lanzó un manifiesto que fue replicado por Leon Daudet desde L’Action Française, un periódico de la extrema derecha, incitando a sus lectores a que atacasen las salas de cine en las que se proyectaba. Cosa que hicieron los jóvenes reaccionarios franceses. El entonces jefe de la Policía de París, Chiappe, suspendió las proyecciones.

En 1930, Buñuel, a través de un organismo cinematográfico firmó un contrato de medio año para trasladarse a Hollywood. Allí fue boicoteado, pero Luis permaneció impasible, sin hacer nada, hasta entrado el año 1931. Únicamente se presentaba los sábados a cobrar. En 1931, vuelve a España y produce, con grandes dificultades financieras, el documental Las Hurdes. A este respecto hay una anécdota digna de ser referida: el profesor de la Escuela Normal de Huesca, Ramón Acín, a quien Buñuel había hablado de su proyecto en amigable charla, se mostró interesado por la idea y se ofreció a colaborar económicamente si le caía la lotería. Y es el caso que a Ramón Acín le cayó la lotería poco después. Con el dinero que Acín le entregó, el de algunos colaboradores y un poco de su madre, Buñuel pudo rodar el film.

En 1934 se exhibe, casi por única vez en España, L ‘Age d’Or. En esa época, Buñuel realiza algunos otras películas en España, entre ellas Quién me quiere a mí y Centinela alerta. Y llega julio de 1936, con la insurrección de los generales golpistas. Lo que éstos piensan que va a ser un simple viaje a caballo, se convierte en una larga y sangrienta guerra civil. La mujer y el hijo de Buñuel han salido un mes antes de vacaciones a París. Él permanece sólo en Madrid. Mucho debieron pesarle los acontecimientos que siguieron, puesto que, refiriéndose a García Lorca, Buñuel escribe: «Era un hombre de gran bondad y sensibilidad. Al comienzo de la guerra civil quedó profundamente horrorizado por lo que se avecinaba. Me dijo que se trataba del fin, de una matanza entre hermanos. A pesar de mis consejos para que se quedara en Madrid, Garda Lorca quiso volver a Granada con los suyos. Allí murió». Siempre sobre la guerra civil Buñuel agrega: «En 1936 el pueblo español tomó la palabra por primera vez en la historia e, instintivamente, atacó a la Iglesia y a los grandes propietarios, representantes de antiqulsimas injusticias». A finales de septiembre del 36, el ministro de Asuntos Exteriores, Álvarez del Vayo, encomendó a Buñuel una serie de acciones en favor de la República, que éste puso en práctica. En 1937 dejó a punto un documental montado con diversas secuencias de varios operadores, que llevaba por título España leal en armas. En el mismo año se estrena en Francia Las Hurdes.

En 1938, el último embajador de la República española en París, Marcelino Pascua, propone a Buñuel que vuelva a Hollywood para trabajar como asesor histórico en películas que los norteamericanos piensan hacer sobre la guerra civil española. Por entonces, Roosevelt mantiene una postura favorable a la España leal. Pero se producen pronto maniobras sospechosas; los norteamericanos cambian de postura y la acción de Buñuel resulta infructuosa. Estando allí se entera que su quinta ha sido movilizada y solicita del embajador su repatriación para acudir al frente. Este, consciente de que el triunfo de los rebeldes es inevitable, le contesta que será avisado cuando se precise de sus servicios. Buñuel no se mueve. En 1943 dimite del cargo que tenía en los círculos cinematográficos y se traslada a México, donde realiza la mayor parte de su obra cinematográfica. De un total de 32 películas, a excepción de 9 rodadas en Francia y 3 en España, 20 lo han sido en México. Entre ellas: Los Olvidados, El, Abismos de pasión, La vida criminal de Archibaldo de la cruz, El Ángel exterminador y Simón del desierto. En Francia, L’Age d’Or y Un chien andalou. En España, Viridiana, Tristana y Las Hurdes.

En 1960, el gobierno español le ofrece garantías para una estancia temporal en el país. Atraviesa la frontera con ciertos recelos, por Port Bou, donde le espera su hermana Conchita. Se detiene en Barcelona, visita Zaragoza y Calanda, para dirigirse inmediatamente a Madrid. Mientras algunos españoles exiliados manifiestan su reprobación por la aparente colaboración de éste con el franquismo, Buñuel rueda Viridiana, que obtiene la Palma de Oro en el festival de Cannes de 1961. El galardón es recogido ingenua y ufanamente por el representante del gobierno franquista José Muñoz Fontán, satisfecho de la concesión de un gran premio «para España», cuando en realidad, el premio era concedido a Buñuel y no a España. Pero así son las cosas… Los hechos vinieron pronto a poner correctivo a esas interpretaciones, puesto que el Vaticano no tardó en lanzar el anatema sobre el film cuya proyección fue prohibida en España.

Aunque Buñuel no fue precisamente un literato, escribió, no obstante, varios cuentos, poesías, guiones cinematográficos y obras de teatro, así como sus propias Memorias.

Luis Buñuel tenía un carácter originalísimo, lo que no dejó de ocasionarle a veces serios contratiempos. En su país fue considerado durante largo tiempo un realizador maldito, como frecuentemente ha ocurrido en España con sus grandes hombres, que han tenido que salir fuera de sus fronteras para poner de relieve la medida de su valor. Aunque parezca increíble, el nombre de Buñuel fue prohibido en España durante un largo periodo en los medios de comunicación. Mientras tanto, en el extranjero, era considerado como uno de los creadores cinematográficos más geniales y una de las personalidades de mayor prestigio.

Mucho se ha especulado en los medios políticos sobre la posible adscripción de Buñuel al Partido Comunista. No hay nada de eso. Su carácter poco gregario de se lo impedía. En realidad no perteneció a ningún partido político pero, en todo caso, dado su carácter, puede decirse que sólo se consideraba próximo de los anarquistas.

El día 29 de julio de 1983, Buñuel fallecía en México. El día 30, su cadáver era incinerado en el cementerio de Las Lomas. Al acto, acudieron su viuda, sus hijos y unos pocos amigos. Esa misma noche –el régimen político había cambiado en España– Televisión Española alteró su programación para ofrecer al público la proyección de El Ángel exterminador, obra del insigne desaparecido.

Publicado en Polémica, n.º 34, noviembre 1988

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s