Hipotecar la vivienda o hipotecar el futuro

Ignacio MEREDIZ

Edificios en construcción de la promotora VilamarEn 2005, años antes del estadillo de la crisis, ya era evidente que la expansión desordenada del sector inmobiliario, con alzas de precios desorbitadas, comportaba un grave peligro para el futuro de la economía española. Entre los factores que dieron lugar a esta situación destacan el gran incremento de los créditos hipotecarios a partir de 1998, impulsado por la disponibilidad de recursos financieros; la actuación del poder político con el reparto del pastel inmobiliario a través de los ayuntamientos; y el blanqueo de dinero negro.

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El 1 de Mayo

En 1889, el II Congreso de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT) celebrado en París estableció el 1 de mayo como Día del Trabajo en conmemoración de las jornadas de lucha de los trabajadores de Chicago en 1886. En 1890, en muchos países, entre ellos España, se celebró el 1 de mayo. Esta es la convocatoria publicada con fecha 30 de abril. Hoy, cuando todas las conquistas ganadas a lo largo de estos 123 años, están en peligro, sus palabras traspasan la pura conmemoración para adquirir plena actualidad en las luchas de nuestros días. 

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La violencia compulsada

Gerard JACAS

violencia-policial1La conducta violenta del ser humano es sumamente compleja; responde a una interacción constante de estímulos y respuestas, las más de las veces, involuntarias o no deseables. Por lo tanto, si consideramos al individuo, cuando viene al mundo, como un ser carencial, cuya conducta emerge, día a día, a medida que va tomando contacto con la realidad, resulta excesivamente ingenuo pretender interpretar, a estas alturas, la violencia como un factor inherente a la propia naturaleza humana.

Sin embargo, no faltan quienes, persuadidos por afanes cientifistas, recurren a determinismos genéticos o psicológicos para explicar el comportamiento humano violento. De este modo, el reduccionismo biológico, presupone que la violencia deriva de un cierto factor de agresividad contenido en el código genético y que, desarrollado en alto grado, deviene un «factor de criminalidad», que puede manifestarse, en último término, como conducta «delictiva». Este instinto agresivo transmitido en la herencia, incide sobre el sistema nervioso y endocrino, conformando una estructura somática y temperamental determinada, que, a su vez, conducirá al individuo a cometer actos violentos. A conclusiones semejantes se había ya llegado a principios del siglo XX, recurriendo a ciertos métodos morfológicos, como los utilizados en frenología, que establecían una posible vinculación entre la forma del cráneo y el comportamiento, o los empleados por  Krestchmer y Sheldon para apuntar un cierto paralelismo entre cierta constitución corporal –que ellos denominan mesomórfica– y una supuesta tendencia temperamental a la agresividad, la violencia y la delincuencia. Todas estas teorías, centradas en la herencia, venían a proponer, en suma, una tipología precisa de lo que se dio en llamar, en su época, el «criminal nato». En realidad, se trata de absurdas afirmaciones dogmáticas insostenibles desde cualquier óptica, incluida la científica, a pesar de que pretenden ampararse en la ciencia, dado que los genes o la dimensión somática o temperamental no son, en modo alguno, portadores de violencia, aunque si de un potencial que permite, ulteriormente, desarrollar ciertas conductas básicas de hostilidad o de cooperación y apoyo mutuo, según el medio sociocultural en que se desenvuelvan.

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El «Marketing social» o el cuento del capitalismo filantrópico

Xavier LATORRE

Cada vez más, en diferentes medios publicitarios, nos anuncian que determinadas empresas están apoyando loables acciones de apoyo social. Empresas como Endesa, Telefónica, Correos y Telégrafos y grandes corporaciones financieras han creado un departamento o institución específica para el desarrollo de este tipo de iniciativas. ¿Cuáles son las razones de esta creciente «sensibilidad social» que nos quieren transmitir estas empresas?

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Horacio M. Prieto. Una gran figura de la CNT y del anarquismo

Manuel CHIAPUSO

Horacio Martínez Prieto, quien fuera secretario del Comité Nacional de la CNT en 1936 murió en 1985. Por este motivo, ese mismo año, Polémica publicó un pequeño dossier sobre este controvertido personaje de la historia de la CNT. Joan Bernat, Lorenzo Iñigo, Manuel Chiapuso y José Peirats analizan en él, desde diferentes ópticas, su actuación, el momento que le tocó vivir y las crisis a las que se enfrentó el Movimiento Libertario durante el largo periodo del franquismo. A lo largo de los próximos días iremos publicando en el Blog estos artículos, junto con una carta –que se publicó en Polémica por primera vez– que el propio Horacio envió a la CNT con fecha 8 de septiembre de 1965. 

Horacio Martínez Prieto

Horacio Martínez Prieto

Hombre de decisión. Polemista de grandes recursos. Dicción fácil. Articulista teórico y combativo. Agudo en analizar el momento político y las virtudes y flaquezas del Movimiento Libertario. Dolorido por la evolución lenta de la sociedad y por la incomprensión y reacciones de sus propios compañeros ante sus fórmulas de renovación honda de la CNT y del anarquismo, Horacio se había retirado de toda actividad pública. Pasó sus últimos años haciendo vida de anacoreta sin recibir apenas visitas.

Bilbaíno de cuna y de corazón, ya a los catorce años entró en la lucha social. Los requetés de Bolueta le salvaron de ser lapidado por los nacionalistas. Todo por vender la prensa anarquista. Conoció las infamantes conducciones por carretera. Una de ellas le llevó desde Bilbao a Andalucía. Su universidad fue la cárcel. Y su primer exilio, a causa del golpe de Estado del general Primo de Rivera, en 1923. Sigue leyendo

Sacco y Vanzetti. El anarquismo visto desde el cine

Pepe GUTIÉRREZ-ÁLVAREZ

sacco_vanzettiNiccola Sacco y Bartolomeo Vanzetti, dos emigrantes italianos en Estados Unidos en la década de 1920. Obreros y militantes anarquistas, les tocó vivir en una sociedad sometida a una clase dirigente conmocionada por la revolución soviética, que consideraba a cualquier obrero como un peligro inminente, más aún si era extranjero y anarquista. Su destino fue la silla eléctrica.

Cuando fue estrenada a finales de los años setenta, Sacco y Vanzetti (Italia, 1971) suscitó tanto interés como habían causado otras películas importantes del llamado «cine político», como La batalla de Argel o Z, que tuvieron un éxito impresionante en Francia, donde un comentarista consideró que eran «retumbos del mayo del 68».

Durante mucho tiempo el «cine político» careció de posibilidades en el mercado, salvo en momentos coyunturales como antes de la «Gran Guerra» en Hollywood (La huelga obrera de Intolerancia es su capítulo más célebre), con la victoria del New Deal (Las uvas de la ira, de John Ford), o al principio de la Segunda Guerra Mundial con los alegatos antifascistas e incluso socializantes de Fritz Lang, Alfred Hitchcock, y otros). Claro que estas películas, así como las obras más radicales del cine negro, o las películas liberales de denuncia, se atienen a unos presupuestos que en ningún momento cuestionan el «sueño americano» y dan por sentado que si existe un mundo mejor, ese es el que ofrece la democracia norteamericana. El éxito de Costa-Gravas, Resnais, Boisset y otros, mostraron que era posible otro tipo de cine más radical y anticapitalista y que, además, tenía su público.

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La CNT en la Transición

Joan ZAMBRANA

«Unas veinticinco mil personas llenaron el pasado domingo las gradas y la arena de la plaza de toros de San Sebastián de los Reyes, en las cercanías de Madrid, con motivo del primer mitin de masas que la CNT celebraba en España desde el término de la guerra civil. El ambiente de fiesta y la presencia de un público mayoritariamente juvenil, así como un continuo tremolar de banderas rojas y negras y el rechazo de las que presentaron algunos partidos, entre ellos el FRAP, fueron las principales características de un acto en que, como dijeron los organizadores, se trataba de demostrar la vitalidad de la CNT. […] En conjunto, este primer mitin de la CNT ha permitido comprobar la existencia de un estado de opinión favorable a la idea del anarquismo libertario y del anarcosindicalismo, probablemente mayor de lo que se creía, y cuya composición social parece mayoritariamente juvenil» (Publicado en el diario El País el 29-3-1977)

Mitin de la CNT en la Plaza de toros de San Sebastián de los Reyes en 1977

Mitin de la CNT en la Plaza de toros de San Sebastián de los Reyes en 1977

Tengo cierta propensión a encabezar mis artículos con citas que refuercen dos aspectos que creo de vital importancia para situar y entender los movimientos libertarios y la CNT durante la fase histórica que se ha venido en llamar transición democrática. El primer aspecto y más importante es, sin lugar a dudas, el que se refiere al factor cuantitativo de dichos movimientos. Durante esta primera fase posfranquista la CNT y los movimientos libertarios en general adquirieron una fuerza y desarrollo que los situaba fuera de una posible marginalidad y les daba un peso como fuerza social a tener en cuenta en el panorama político y social de nuestro país. El segundo tiene que ver con el componente sociológico de los grupos que se integraron en dicho proceso de conformación de un proyecto sindical libertario. Fundamentalmente la mayor parte de grupos y personas que se agregaron a esta espiral antiautoritaria eran jóvenes que en su mayor parte pertenecían a la clase obrera, aunque también habría que incluir a sectores de la juventud que integraban los movimientos estudiantiles o de barrios de las grandes ciudades. Sigue leyendo