El asesinato de Granados y Delgado. Un episodio de la represión franquista

Álvaro MILLÁN

Francisco Granados y Joaquín Delgado

Francisco Granados y Joaquín Delgado

La Transición democrática española se ha construido sobre los cimientos del olvido. Olvido del pasado político de buena parte de los protagonistas del proceso y de la construcción del nuevo régimen; olvido del origen franquista de la restauración de la monarquía y de la designación misma de Juan Carlos como rey; olvido de los programas políticos y sociales de los partidos de izquierda que participaron en el proceso; y olvido de 40 años de represión de la dictadura. Ese es el precio que se pagó por una transición pacífica, sin traumas y que no molestase a los militares y a las altas finanzas.

El resultado obtenido, al margen del déficit democrático que padece el régimen surgido de la Transición –consecuencia en gran medida de ese pacto de silencio–, ha sido la dulcificación de la imagen del franquismo que ha conseguido dejar atrás sus aspectos más tenebrosos y aparecer hoy ante los ojos de las nuevas generaciones como un régimen que si bien adolecía de ciertos inconvenientes y era un tanto cutre y anticuado, no dejó de construir sus buenos pantanos, trazar modernas carreteras, fabricar seiscientos para motorizar el «milagro económico español» y alumbrar aquella España alegre y dicharachera que se nos muestra en las películas de Alfredo Landa y Gracita Morales. Sigue leyendo

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