Kropotkin en España

Ignacio DE LLORENS

Piotr Kropotkin

Piotr Kropotkin

No fue en las metrópolis del capitalismo donde se desencadenaron los más importantes procesos revolucionarios. Contrariamente a lo profetizado por Marx, como es sabido y notorio, la revolución se dio en los confines del viejo continente, en Rusia y España, países cuya adscripción a la modernidad no acaba de cuajar todavía, ni siquiera en los últimos años del siglo. Mucho menos, pues, a fines del diecinueve y comienzos del veinte, cuando las posibilidades revolucionarias estaban presentes. En ambos países el movimiento anarquista consiguió, luchando contra las fuerzas que iban a dominar la historia, impulsar formas societarias de democracia directa y poner por obra proyectos autogestionarios. No obstante, los contactos entre los movimientos libertarios ruso e hispánico no proliferaron.

Por lo que hace referencia a Mijail Bakunin, fue en tierras ibéricas donde encontró el mayor fervor popular para su entusiasmo revolucionario, pero personalmente sus contactos con el anarquismo ibérico fueron escasos. En el caso de Kropotkin, que sucedió a Bakunin como figura relevante del anarquismo, sus relaciones con el movimiento libertario ibérico, todo y con ser abundantes, no fueron lo suficientemente estrechas como hubiera sido deseable y conveniente por ambas partes. Empero, el príncipe ruso sí llegó a venir a España; contaba por entonces treinta y seis años y vivía de lleno una etapa consagrada a la agitación. Luego, interesado siempre por los problemas del país, mantuvo múltiples y diversas relaciones con los intelectuales libertarios. De todo ello daremos cuenta en las líneas siguientes. Sigue leyendo

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