La CNT y la Revolución Rusa

Ignacio DE LLORENS

Lenin

Lenin

1. Coyuntura revolucionaria

En 1917 la CNT contaba apenas con siete años de existencia, buena parte de los cuales los había pasado en la clandestinidad. Este año trascendental para la historia del presente siglo lo iba a ser también para la organización anarcosindicalista. En agosto, seis meses después de la revolución rusa popular de febrero y tres meses antes del golpe de Estado bolchevique, la CNT iniciaba el período de las grandes huelgas revolucionarias e insurreccionales, sumándose de esta forma a los esfuerzos que en otros países (Hungría, Italia, Alemania…) llevó a cabo el movimiento obrero en lo que sería la coyuntura revolucionaria más importante para Europa. Los fracasos de los movimientos obreros de Italia y Alemania iban a dejar el terreno expedito para el triunfo del fascismo y el nacionalsocialismo; la consolidación del poder bolchevique sobre las ruinas de la revolución popular conduciría al comunismo cuartelario. El totalitarismo, en sus dos rostros, se iba a enseñorear de Europa.

En España el proceso fue distinto, pero a la postre el resultado, la dictadura franquista, iba a ser parecido. No obstante, a menudo los historiadores han querido ver en las características esenciales de la CNT la razón de la imposibilidad de que triunfase por aquel entonces en España una revolución socialista. Lejos de esa opinión, mantenemos que la condición libertaria del movimiento obrero español no fue una dificultad, sino su mérito, y si no pudo sumarse a la coyuntura revolucionaria europea con mayor éxito fue debido a causas colaterales. A la CNT le pilló pronto esta situación, pues salvo en Cataluña, y en menor grado en Levante y Andalucía, su implantación era todavía escasa en el resto del país; he ahí el aislamiento de las huelgas del 17 y del 19 (la Canadiense) que tuvieron como escenario la Cataluña industrial. Sigue leyendo

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